Adicto a Internet


Dicen que para curarse de una adicción lo primero que hay que hacer es reconocer que una está enganchado. Yo creo más bien que para curarse de ciertas adicciones lo primero que hay que hacer es tener ganas de desengancharse. Esto lo digo porque yo reconozco que estoy enganchado a internet pero la verdad es que no quiero desengancharme. He estado tres semanas de vacaciones en las que no disponía de internet en mi lugar de residencia. Si que he tenido la posibilidad como he comentado en post anteriores de disponer de internet desplazándome a un lugar concreto y cercano. Esta falta de conexión considero que me ha ido bien pues me ha permitido centrarme en cosas que cuando tengo internet suelo dejar para otro momento (El famoso síndrome de la procastrinacion) pero también he tenido momentos en los que hubiese agradecido disponer de conexión.

Algo tan fácil como la planificación de una excursión, y que antes de tener internet hacíamos sin problemas, en la nueva era digital se convierte en una odisea si no tenemos internet. Mirar la ruta, el precio de las entradas a museos, los horarios y como no la previsión meteorológica. Todo esto lo tenemos a golpe de clic. Nos hemos acostumbrado tanto a las nuevas tecnologías que ahora cuesta no poder acceder a ellas.

Otro ejemplo es la necesidad de estar informados. La forma de consumir la información que tenemos ahora es ya de por sí una adicción. Necesitamos estar informados de todo en tiempo real y que mejor forma de estar informados que un vistazo a 10 o 20 periódicos o revistas digitales. En eso la gran perdedora ha sido la televisión, antes esperábamos impacientes la llegada del telediario del mediodía o la noche para estar informados, ahora cuando los vemos, a veces, tenemos incluso más información que ellos y seguro que mejor contrastada. Una de las causas de la dureza de la crisis actual, según mi humilde opinión de economista de tertulia casera, es que la gran cantidad de información que recibimos sobre la marcha de la economía provoca en nosotros un pánico que normalmente se traduce en una reducción del consumo lo que automáticamente se convierte en un agravante de la situación económica de un país y aquí vuelve a empezar la rueda, los medios de comunicación informan de un descenso del consumo y de que debido a esto se perderán X puestos de trabajo lo que nos vuelve a infundir otra oleada de pánico y así…

La gran pregunta es ¿Debo desengancharme de internet? En mi caso el problema es que la respuesta es que no quiero. Primero porque es parte de mi trabajo y después porque me gusta estar conectado y poder acceder a la información en tiempo real y desde cualquier lugar algo que hace 20 años podía parecer impensable pero que hoy es una realidad.

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